Seguir Creciendo cuando somos Mayores

 

doble imagen joven-viejoA veces no se puede combatir el deterioro por motivos de salud, pero se puede trabajar en el ámbito psíquico para poder afrontar con naturalidad la última etapa de nuestra vida. Darle vida a los años es la expresión que plasma la Calidad. Y en TRANSFORMA-Cuidamos Personas encaminamos nuestro trabajo en esta dirección ofreciendo Servicios Integrales para la Calidad de Vida en Pamplona y Comarca, así como a Ayuntamientos y Mancomunidades de Servicios Sociales en Navarra.

¿Es posible seguir creciendo y desarrollándonos  cuando uno es mayor ? ¿No puede ser esto más que una falsa ilusión o peor, una terrible ironía?. Todos conocemos a personas que lo llevan mejor y otras peor. 

Debemos considerar el trabajo sobre el área psíquica: una cierta aceptación serena de los elementos propios de cada edad, una actitud optimista respecto a las propias posibilidades, una “estructura yoica” lo suficientemente autónoma como para poner en primer plano el propio proyecto vital, que permita al mismo tiempo seguir conectado al entorno social, familiar y personal, y una actitud flexible en los momentos de dependencia, serían algunos de los elementos que facilitarían una vivencia más positiva.

Vamos a intentar situar aquellas tareas que desde el punto de vista del sujeto, del yo, pueden contribuir mejor a una vivencia más positiva de la Vejez (sin miedo a la palabra), una etapa de nuestra vida para seguir creciendo.

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a) En primer lugar la consideración de la Vejez como una etapa más de crecimiento personal, en la que las actividades, las ilusiones y las relaciones con los demás, pueden y deben mantenerse en un primer plano, aunque con un contenido, ritmo, y perspectiva social diferente a otras etapas. Un crecimiento personal que puede ir acompañado de una mirada más serena, relativizante, benevolente y discreta, en función de un mayor conocimiento y experiencia sobre sí mismo y sobre los demás.

En TRANSFORMA-Cuidamos Personas ayudamos a retardar la edad de Dependencia, la autoaceptación y la autonomía personal, alargando el tiempo en que una Persona puede continuar en su entorno familiar.

b) En segundo lugar la defensa de la autonomía personal y social, en el sentido de ser capaz de hacer lo posible para conservar nuestras capacidades físicas, nuestras capacidades de decisión sobre nuestra propia vida y nuestras capacidades de relación, dignidad y respeto en el marco familiar y social. Una demanda excesiva de apoyo y ayuda puede ir en contra de la optimización de nuestras propias capacidades

c) En tercer lugar la aceptación de las limitaciones y los cambios que comporta la edad, tanto en el plano físico (limitaciones de salud), como en el plano afectivo (pérdida de personas), como en el plano social (menor protagonismo). En este sentido, y en determinados momentos, la acumulación de pérdidas puede desbordar las capacidades de aceptación y elaboración de los Mayores. La amplitud de las redes de apoyo suele ser un elemento determinante para ayudar a amortiguar los efectos de estas pérdidas.

d) Y finalmente el tema de la elaboración del tema de la muerte, que suele ir parejo a la inevitable recapitulación y balance del Ciclo vital. Una temática que, más que tomar la dimensión de una visión trágica, puede ser considerada como algo natural que forma parte de la misma existencia humana, de la sucesión generacional.

Basado en el trabajo de José Luis Conde Salas

 

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